Para la masa:
Hacer una corona con la harina. Colocar en el centro los huevos, la sal, la levadura, el azúcar, la esencia de vainilla y amasar.
Una vez que la masa esté bien lisa, incorporarle la manteca y dejar leudar hasta que duplique su tamaño.
Desgasificar la masa y conservar en la heladera. Utilizar, luego que la masa haya descansado un mínimo de 4 a 5 hs (inclusive es mejor dejarla descansar hasta un día entero).
Crema:
Calentar la leche con la mitad del azúcar y la esencia de vainilla. Batir las yemas con el azúcar restante. Incorporar la fécula de maíz tamizada con la harina. Verter la mitad de la leche en el bol con la mezcla y llevar toda la preparación nuevamente al fuego. Cocinar por 2 a 3 minutos, luego del primer hervor. Enfriar sobre una placa con film plástico en la heladera. Retirar y batir para lograr una crema lisa y uniforme.
Luego incorporar las almendras picadas y tostadas y la esencia de almendras. Conservar en el frío.
Montaje:
Estirar la masa en forma rectangular. Esparcir la crema pastelera en la superficie y enrollar como un pionono. Cortar al medio a lo largo y entrecruzar las dos mitades con el relleno hacia arriba.
Unir las puntas formando una corona y apoyar sobre una placa enmantada y enharinada . Dejar leudar por 1 h. Cocinar por 30 a 45 minutos entre 160º-180º C aproximadamente.
Una vez que salga del horno, pincelar con la mermelada de damascos y el glacé real. Se pueden espolvorear por encima unas almendras fileteadas tostadas
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